CLAUS Y LUCAS: “POR MUY TRISTE QUE SEA UN LIBRO, NUNCA PUEDE SER TAN TRISTE COMO LA VIDA”
- Diego Servin Tovar

- 20 jun 2024
- 4 Min. de lectura
Con este título, inicio ésta mi primera reseña citando uno de los diálogos de Claus, ¿O acaso se trataba de Lucas?; específicamente en La tercera mentira. En efecto, no podría estar más de acuerdo con dicha frase; y sin embargo, la escritora Agota Kristof se acerca mucho, ¡muchísimo…!; a igualar la tristeza, la desesperanza, la soledad, la violencia, el dolor, la degeneración, los ultrajes y la tragedia de la vida misma; así como la propia condición humana, llena de contradicciones o matices grises, a veces muy grises, casi negros. Por supuesto, a consecuencia del brutal contexto histórico donde se desarrolla la trama: la cruenta Europa de la Segunda Guerra Mundial y los represivos años de la posguerra, ¡Un libro terrible, estupendo y verdadero!
Leer este libro, que no es uno, sino tres (El gran cuaderno, La prueba y La tercera mentira), pero que de forma acertada reunió en un solo tomo la editorial Libros del Asteroide (gracias por lanzar de golpe y porrazo esta daga); es una puñalada directa al corazón. Esa daga invisible que desgarra y desangra por dentro. Uno queda apachurrado del alma al término de la lectura e inevitablemente llega la reflexión: si, así de dura es la vida. Y que no se mal interprete esto que menciono, ¡No…!; mi intención no es prevenir a quien lea estas palabras y en consecuencia dimita de esta genial trilogía. Siempre me refiero con entusiasmo y en el mejor de los sentidos. Ya que Claus y Lucas es una experiencia de dolor gozoso: se sufre progresivamente mientras la historia te engancha cada vez más con el pasar de las hojas y de las horas. Una de las ideas que se me ocurren mientras escribo estas líneas, para definir la catarsis que genera Claus y Lucas es: a través de la desgracia y la deshumanización de los personajes; el lector puede encontrarse así mismo y recuperar su propia humanidad, paradójicamente. Porque la sensación del dolor y de la soledad, no sólo de los gemelitos protagonistas, sino también la del resto de los personajes; uno puede sentirla e importale.

Así como Claus y Lucas operan en todos sentidos, tanto física, psicológica, social… incluso, hasta instintivamente como espejos; es decir, como un reflejo de ellos mismos; uno puede reflejarse en los demás personajes: en el desamparo total en el que se encuentra Cara de libre y su mamá; o en la pérdida de Clara, su marido Thomas (asesinado durante la guerra), la única persona en el mundo con la que anhela estar y que jamás volverá; Victor, el dueño de la librería-papelería, con el espíritu y sus sueños caídos, refugiado, adormecido e imposibilitado por el alcoholismo hasta caer en una vil locura. Sin duda, esa fue una de las historias que más me golpeó. La propia relación de los gemelos con su abuela malvada en la casa del campo, funciona como ejemplo (un micro-universo), de lo que ocurre en el conflicto bélico y posteriormente: las facciones de la guerra se encargan de destrozar a los pueblos y las ciudades, y los que sobreviven; después de caos, son sometidos bajo un régimen totalitario. Lo mismo ocurre con estos niños; tratar de subsistir en las condiciones más adversas los obliga a matar su sensibilidad.
Estuve tentado a iniciar mis comentarios colocando la sinopsis de la historia. Supongo que deben de existir un montón de notas, artículos, reseñas, análisis y resúmenes en Internet donde la incluyen, así que no vi el sentido de hacerlo. Además, quiero precisar que el escribir esta reseña, no es con la intención de recomendar el libro, eso sería algo pretencioso de mi parte. Creo que los libros así como las películas, no se deben de recomendar, porque entonces sería un absurdo intento por hacer leer y ver a todo el mundo lo mismo; una vez más, buscar la alienación masiva. Los libros y las películas que valen la pena, llegan de forma misteriosa en el momento indicado a la vida de las personas. Se trata de ese bello encanto o magia que aún existe. Así que aclaración: ¡Esto no es una recomendación! Es un intento de retroalimentación para mí mismo (o para mi otro yo, en el caso de que exista como en Claus y Lucas), y por si acaso, para la creadora de este blog, sobre mi sentir respecto a la obra cumbre de Agota Krisfot, y también, para satisfacer o tranquilizar un poco, esa extraña necesidad de escribir. Lo que puedo mencionar para todos aquellos que se crucen con este texto, si es que sucede, es que Claus y Lucas no es sólo una historia sobre los horrores de la guerra, como lo podría resumir en tres o cuatro renglones la página principal de Google. ¡Es un viaje vertiginoso, inesperado y violento! Donde los giros de la trama no cesan, al grado de convertirse en un bucle o un laberinto confuso y que posiblemente no tiene salida, es decir, una conclusión absoluta. A lo largo de las tres novelas, hay un juego de meta-literatura: las ficciones dentro de la ficción. Constantemente uno intenta descubrir cuál es la verdad de lo que se está contando. Se puede intuir lo que ocurrirá pero no deja de sorprender. Inevitablemente el lector se preguntará, ¿Cuál es la historia que sí ocurrió? Para mi eso no importa, porque está claro que hay muchas mentiras en cada una de las tres parte; los propios protagonistas (o quizá en realidad sólo exista uno), se dicen mentir en cuanto a todo lo que escriben. Es o son: novelesca y poéticamente mentirosos, y sin embargo, en todas esas mentiras contadas, en esa gran ficción, hay unos cuantos gramos de verdad. Lo sé porque se parecen a la vida.
Por último quiero mencionar, agradecer y dedicarle mi debut en este espacio, a Karya Nymeria, creadora del Blog, quien me hizo la invitación para participar en él. Espero que mis textos no estén tan fatales y seguiré escribiendo con alegría y con la mejor intención de mejorar. Gracias Karya <3



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